Tomen Conciencia

Muerte, asesinatos, robos, cambio pre- supuestario, rotación y renuncia de funcionarios públicos. En los últimos meses estos han sido los principales titulares de las noticias. Sinceramente me entristecen y decepcionan las condiciones de vida en las que estamos viviendo.

Antes se escuchaba que mataban o asaltaban al hermano del primo del amigo, pero ahora ya son pocas las personas que se salvan de la violencia en nuestro país, y nos afecta a todos de una forma u otra. Ya no existe libertad, ya no somos libres de movilizarnos en buses, hablar por celular y ni siquiera poder realizar operaciones bancarias. Estas acciones bajan la moral y destruyen la esperanza de los guatemaltecos. La pregunta común por todos lados es:

¿Qué hacer para que los funcionarios tomen conciencia? ¿Se atreverían nuestras autoridades a subirse a un bus, para abrir los ojos y sentir la realidad? ¿Pueden las autoridades andar en carro sin necesidad de tener seguridad? Es posible que intuyamos algunas de las repuestas a estas preguntas.

La violencia y delincuencia cambian por completo el estilo de vida. Tristemente ya no nos extraña ver tantas muertes en nuestro país. Es imposible que vivamos en un país donde el respeto a la dignidad de la vida no sea un tema vital. Tampoco que el Gobierno de la República decida recortar Q200 millones al presupuesto anual del Ministerio de Gobernación, al saber que este es encargado de dirigir la famosa estrategia de seguridad ¿Acaso no hay? ¿Qué es lo que vale la pena? ¿Será el dinero o quizás la gran ambición de la lucha por el poder? La verdad no encuentro algo que valga más la pena que una vida humana. ¿Quién ha dicho que entre seres humanos nos debemos quitar la vida? La situación actual en la que vivimos, lo único que nos da es vergüenza y desánimo de que ya no se puede hacer más por nuestro país. Muchas personas, incluso, han pensado irse de Guatemala y vivir la tranquilidad de otros países.

Existe una sola cosa que podemos rescatar de todo este mal y es el amor que le debemos a nuestro país. Este amor debe sobrepasar todo mal y ayudarnos a seguir adelante, proponer soluciones y acciones concretas, entendiendo sobre todo que Guatemala no va a cambiar de la noche a la mañana, ni en 30 días, ni mucho menos en cien días, como dijeron algunos. El cambio en nuestro país consiste en un proceso a largo plazo, donde debemos comprender que trabajando en el cambio generacional y el empoderamiento de la juventud guatemalteca nos puede ayudar a acelerar este proceso.

* Columna escrita por PEDRO CRUZ Coordinador General de Jóvenes por Guatemala. Publicada en Prensa Libre pagina 22 en la edición del domingo 25 de julio del 2010