Discurso Axel Beteta en el dia de la juventud 2014

A continuación discurso de Axel Beteta en el foro “Los Desafíos de la Juventud en el Marco de la Agenda Post 2015 (Objetivos de Desarrollo del Milenio): Perspectivas desde las Organizaciones Juveniles”

 

Muy buenos días a todos,

 

Es un privilegio estar con tan excelentes personalidades y agentes de cambio en Guatemala.  Tanto así, que les tengo que confesar que me siento muy por debajo de la categoría de personas que tenemos hoy compartiendo en este foro. Así que muchísimas gracias por abrirnos este espacio de participación.

 

Dentro de las muchas cosas que hoy nos unen, podemos decir que todos aquí hemos sido jóvenes, somos jóvenes, o bien, que aún nos consideramos jóvenes. [Dicen que lo importa es el espíritu joven, y no tanto la edad].  Y si quizás olvidan todo lo que hoy digo, hay una cosa que espero que nunca olviden: que la juventud importa.

 

La mayor parte de nuestra población tiene menos de 29 años de edad.  Y todos aquí sabemos que la juventud tiene un enorme potencial social, político, económico, mediático y creativo, pero al mismo tiempo, es el sector poblacional que sufre los mayores retos e innumerables desafíos.

 

Es quizás la juventud la estación más compleja a lo largo de este viaje que es la vida. En los años de la juventud se toman decisiones como: ¿con quién viviré el resto de mi vida? ¿qué metas me voy a proponer? ¿Quién quiero ser en un futuro? Preguntas que definitivamente no son fáciles de responder y para las cuales nadie tiene un manual, para las cuáles nadie tiene una constitución.

 

Pero aparte de los cuestionamientos naturales que un joven debiese atravesar en su vida, es importante que hoy, en el marco del día internacional de la juventud nos preguntemos:

 

«¿Qué problemas enfrenta nuestra juventud en Guatemala y cuáles serán los retos después de las metas del milenio?»

 

Estando a tan sólo 1.39 años de llegar a la fecha límite de los objetivos de desarrollo para el 2015, no hemos logrado como Estado completar dichos objetivos o dichas metas. Tan sólo voy a enumerar unos ejemplos:

 

  • Aún hay pobreza extrema. Según el Banco Mundial,  en el 44% de los municipios rurales, 3 de cada cuatro personas viven en pobreza. Si lo vemos a mayor escala: Esto significa que no tienen acceso a una alimentación nutritiva, y sin una alimentación nutritriva el desarrollo cerebral será incompleto, y por lo tanto no podrán ser capital humano útil, quedándose estancados en el mismo círculo vicioso.
  • Seguimos teniendo altos índices de analfabetismo y deserción escolar, tanto en nivel primario, como básico y diversificado;
  • Y tampoco hemos logrado garantizar la sostenibilidad de medio ambiente.

 

 

Trasladándonos a un plano más local, ayer por la noche pregunté en las redes sociales, ¿cuáles son los retos que tienen que vivir los jóvenes día a día en Guatemala? Estas fueron las respuestas que recibimos:

 

–          Una educación pública superior universitaria deficiente (cuando en otros países la educación pública es la mejor);

–          Uso de transporte público inseguro, impuntual y sobrecargado;

–          Asimetría de la información;

–          Centralización administrativa,

–          Impuestos confiscatorios que impiden la inversión extranjera, impuestos que castigan la propiedad y que cargan a la clase trabajadora;

–          Un alto precio en los libros;

–          Una gigantesca incertidumbre sobre los futuros escenarios económicos y políticos;

–          Separación y desintegración familiar a causa de la migración hacia el norte;

–          Acceso limitado a la política y a espacios de toma de decisiones públicas;

–          Inseguridad en la mayoría de las calles y avenidas;

–          El concepto de una verdadera familia y el fortalecimiento a la institución familiar;

–          Un sistema de salud efectivo;

–          La falta de formación cívica;

–          Carencia de líderes y autoridades ejemplares en la sociedad;

–          El miedo a la expresión artística;

–          El constante bombardeo de publicidad que promueve hábitos no saludables;

–          Difícil movilidad y oportunidades para los jóvenes con capacidades especiales;

–          Impunidad que supera el 90% de los casos que llegan a las cortes de justicia;

–          El estigma social – la falsa idea que para ser importante en este país se tiene que haber pasado los 40 años;

–          Pocas oportunidades de trabajo y una inserción laboral sumamente difícil;

–          Una falta de visión a largo plazo: la juventud de Guatemala tiene que enfocar su atención no en cómo vivir cada día, sino en cómo sobrevivir día a día.

 

 

Sin embargo para mí, de forma muy personal, el  desafío más importante que atraviesan los jóvenes guatemaltecos es la falta de esperanza; esa noción que el mañana será mejor que el ayer se ha esfumado.

 

Los jóvenes guatemaltecos – al menos los que he conocido a mis 23 años, a lo largo y año del país- son visionarios y soñadores, pero les falta la esperanza para cumplir esos sueños y esas visiones. La esperanza es ese combustible que convierte un sueño en una realidad.

 

¿Cómo vamos a darle esperanza a los jóvenes guatemaltecos? Desde las oficinas de gobierno, desde la sociedad civil, las familias, las iglesias, los colegios, los institutos, las escuelas, las universidades, ¿cómo vamos a darle esa esperanza a los jóvenes guatemaltecos?

 

Como lo dice el fundador de Jóvenes por Guatemala, Pedro Cruz:

 

« No lo pensemos más […] pongamos a la juventud como prioridad en la agenda nacional. Solo así, el bono demográfico ( ¡la juventud! )literalmente se convertirá en riqueza. Riqueza económica, intelectual y social.»

en el foro “Los Desafíos de la Juventud en el Marco de la Agenda Post 2015 (Objetivos de Desarrollo del Milenio): Perspectivas desde las Organizaciones Juveniles”

Así que mi mensaje hoy es:

  • Hoy podemos sembrar esperanza.
  • Hoy podemos sembrar en la juventud.
  • Hoy podemos soñar con una mejor Guatemala.
  • Hoy podemos colocar a la juventud como prioridad en la agenda nacional.

 

Hoy  podemos hacer la diferencia. ¿Aceptan el reto?

 

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.